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Mexicanos estudian nueva especie: el tiburón renacuajo

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Científicos de la Universidad Autónoma de Baja California Sur y del Instituto Politécnico Nacional estudian las características del tiburón renacuajo (Cephalurus cephalus), de quien hasta el momento sólo existían cuatro investigaciones sobre su taxonomía, distribución y biología.

La investigación que se lleva actualmente en México pondrá las bases para el futuro estudio de la genética y del papel del tiburón renacuajo, dentro de los flujos de energía y materia en el ecosistema. Para ello, están analizando de qué se alimenta y qué pone en riesgo su vida.

El tiburón renacuajo acostumbra nadar entre 300 y mil metros por debajo del mar (zona mesopelágica) y abunda en algunas regiones del Pacífico, que van de México a Chile.

A pesar de que en algunas zonas de profundidad es muy común, no habíamos aprovechado para tomar muestras y estudiarlo antes. La especie fue descrita a finales del siglo XIX. Posteriormente, con muy pocos ejemplares capturados, de nueva cuenta fue descrita en la década de los 60 del siglo pasado”, señaló el doctor Jaime Rivera, codirector de la investigación.

Hasta el momento, el ejemplar de mayor tamaño estudiado ha sido de 24 centímetros de longitud (el tiburón más grande del mundo es el tiburón ballena, que alcanza a medir 18 metros de largo). Sin embargo, a pesar de su pequeño tamaño, el tiburón renacuajo tiene índices de grasa más altos que la mayoría de los tiburones. Eso lo ayuda a soportar la presión y las bajas temperaturas de las profundidades que habita.

Entre sus alimentos predilectos hay una variedad de crustáceos: camarones, langostillas y cangrejos. Su estructura física (plana y puntiaguda) lo hace hábil para atrapar este tipo de presas. Los científicos han logrado determinar estos datos analizando su contenido estomacal, su composición química y la anatomía de su mandíbula y tracto digestivo.

Contrario a lo que suele pensarse, los tiburones raras veces atacan a los humanos. Según un estudio de la revista National Geographic, la posibilidad de morir por una caída es de 1 entre 218; en contraste, la de morir por un ataque de tiburón es de 1 entre 3 millones 700 mil. De las 375 especies de tiburón que existen en el mundo, sólo 3 son responsables de la mayor parte de ataques a humanos: el tiburón blanco, el tigre y el toro. Finalmente, por cada humano que muere en las mandíbulas de un tiburón, hay dos millones de tiburones que fallecen en manos del hombre.

El verdadero peligro para la supervivencia de esta especie animal (y de muchas otras) es el desconocimiento de sus hábitos y funciones en el ecosistema, de ahí la importancia de estudiarlos y registrarlos para lograr una relación armónica entre hombres y tiburones.

Con información de Prensa Conacyt

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